Mar Argentino
Algunas notas desde Can Serrat #2
Desde que llegué a la residencia se me vienen rompiendo cosas. Una malla, un pantalón, un bolsillo. Mundanas, tienen arreglo y no implican grandes dramas. Fia cosió con mucha generosidad mi mochila, compré otra bikini, el pantalón está en veremos. Sin embargo, considero que estas rupturas son el símbolo de otro quiebre, como señala Demian de Herman Hesse:
El pájaro rompe el cascarón. El cascarón es el mundo. Quien quiera nacer, tiene que destruir un mundo.
¿Tengo que destruir un mundo? ¿Mi mundo? ¿Es mi obra la que está pidiendo pista para nacer? Mis todas nosotras vagan por el desierto, las dejaron abandonadas, se preguntan qué “rumbos seguir, no hallando”1. A la vez en ese verso encuentro desdoblamientos. ¿No hallando qué rumbo seguir? ¿Seguir un rumbo es una obligación? Es cierto, estoy tomando un pedacito, quiero quedarme acá en esas cuatro palabras. Escribir pide un retiro del mundo, abandonar la orilla y ver qué hay en esa liminalidad. Anoche hablábamos con Carla, otra de las residentes acá, y ella decía que ya no se concibe al arte como totalidad, sino como prácticas. Formas de hacer que se van rompiendo y abriendo, olas del mar. Decimos que las olas se rompen, pero siempre vuelven.
Durante mucho tiempo desdeñé a Octavio Paz. Había leído un poema suyo en la secundaria y lo archivé, pensé que era pésimo. Para Can Serrat me propuse leer Las trampas de la fe, un ensayo larguísimo sobre Sor Juana. Estoy recurriendo a figuras castigadas por el canon para poder terminar mis poemas. Terminar, trabajar, tallar. Acá el escritor mexicano le da un lugar en la historia de la literatura a nuestra monja rebelde. La ubica dentro de lo que estaba escribiéndose en Nueva España, dentro de esa cocina donde las mujeres no podíamos participar. Se desliza, se cuela en la Orden de San Jerónimo para poder escribir. ¿Habrá sido para ella un sacrificio en función de su fascinación? Un desplazamiento para ser otra, la que quería ser. Viajar, moverse, irse de un lugar para llegar a otro.
¿A dónde te lleva la escritura? Bueno, yo puedo decir que me trajo acá, a cruzar el charco. José Gorostiza, citado por mi nuevo amigo Otto, dice: “No es agua ni arena / la orilla del mar”. No se refiere solamente al cuerpo de agua, sino también a la memoria, a la literatura. ¿Qué son una sin la otra? No las estoy pudiendo distinguir, ¿saben? Mar, memoria y literatura juntan lo que hay en el paisaje, lo amontonan, lo devuelven por otra vía.
Con mis hermanas aprendimos a nadar en el Mar Argentino. Si alguna vez les tocó el placer de sumergirse en la costa atlántica, sabrán que no hay piedad. La correntada te arrastra de costado y no frena. Así se siente ser argentina: profunda, arremolinada, al choque. El otro día fuimos a Castelldefels, tardamos dos horas y media en llegar. Lo que más quería era darme un chapuzón, no me importaba el viento, ni la arena metiéndose en mis ojitos. Nadé, nadamos con las Alicias y Mamoun un buen rato y después necesité volver.
No suelo ir tanto a nadar en casa, creo que me alejo por momentos de mis grandes pasiones. Por no llegar, por no creer que toco ese hueco pozo profundo. Y sin embargo, cuando hago pecho en el Mediterráneo con nubes en contra, no hay deudas ni dudas. Sólo agua. Como un gol de Enzo Fernández fluyendo hacia el arco, directo y preciso. A veces en la adversidad me tengo que recordar que “plata y miedo nunca tuvimos” y sacar la cabeza, respirar, levantar un brazo, bajarlo, subir el otro.
Me despido por esta semana, no sin antes arrimando propuestas, invitaciones, conversaciones. Este sábado 18 vamos a abrir el estudio de la residencia, si hay algunx por ahí que quiera venir, el Monbus de Igualada les deja a 50 metros de la puerta. Voy a dirigir un coro poético experimental basado en mis poemas, estuvimos practicando con Palo, Tere y Ali, quienes son mis voces dadivosas. Parece una invocación, les juro. Será un gusto compartir el día, además miren el flyer divino que hizo Lucinda:
Este newsletter fue pensado en rincones varios de la casa, sobre todo mi cama y el piso del estudio de escritoras y me acompañaron el nuevo disco de Madonna (una escucha obligatoria, por favor) y por supuesto, “Agua” de Los Piojos.
Hasta la próxima entrega, con amor y suavidad,
Vera.
Cita de “Primero sueño”, poema de Sor Juana Inés de la Cruz. Lo leen acá: https://web.seducoahuila.gob.mx/biblioweb/upload/primero%20sueno.pdf



