Misericordia
Algunas notas desde Can Serrat #3
Durante muchísimos años me dio miedo Depeche Mode. Sentí que estábamos lejos, que me estaban hablando de un mundo al que yo no pertenecía. Me asombraba la voz de Dave Gahan en “Enjoy the silence”, me preguntaba cómo hacía para llegar ahí. O recuerdo la versión de Marilyn Manson de “Personal Jesus”, diosito, qué miedo. Los dejé, como si no hubiera nada para explorar ahí. Fueron a Argentina, no me preocupé por verlos. Sin embargo, todo cambió con la llegada de Construction time again (1983).
Estaba buscando un sonido particular y la recomendación fue más que acertada. Me la pasé el verano 2024 escuchando sin parar ese disco. Leí por ahí que grababan obras en construcción y después las mezclaban con los sintes y cajas de ritmo de la época, un laburito divino. Me los imagino paseando por su barrio atentos a los ruidos, a encontrar ese momento para guardarlo en una canción. Otro día profundizaré sobre las bondades de este álbum, por ahora le agradecemos haber sido la puerta de entrada a Depeche. Ultra, Violator, Music for the masses, adentro. Es cierto, tengo que seguir escuchando más, por suerte me quedan más cosas. Siempre me dejo algo del arte aparte, como una porción de torta en la heladera. Un espacio para después, para saber que me está esperando.
Estos días me obsesioné con “Mercy in you” de Songs of faith and devotion, publicado mientras estaba por nacer. Podría traducirse como “merced en vos”, yo elijo la palabra misericordia. Según el diccionario de etimologías de Chile significa la “cualidad de tener corazón por un desgraciado”. ¿Y la religión qué dice al respecto? Me puse a googlear qué implica para el catolicismo efectuar obras de este calibre. Las divide en corporales (dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, posada al peregrino, vestir al desnudo, visitar a enfermos y presos, enterrar a los difuntos) y espirituales: enseñar al que no sabe, dar buen consejo al que lo necesita, consolar al triste, sufrir con paciencia los defectos del prójimo, rogar a Dios por vivos y difuntos y corregir al que se equivoca.
Antes de venirme para acá, estuve dándole vueltas a estas ideas. Hay un poema que no termino de escribir para todas nosotras, sólo tengo una línea: “un poco de piedad para nosotras mismas”. Pedimos que se nos entienda, se nos liberen de ciertas cargas. Ser piadosx implica la comprensión de otrxs, más allá de unx mismx. Justamente, los primeros versos de la canción de Depeche rezan “You know what I need when my heart bleeds / I suffer from greed, a longing to feed / On the mercy in you”1. Dudo que haga referencia a un vínculo con una institución religiosa. No obstante, es una banda creyente.
En una entrevista a Gahan de 2015, él sostiene que Martin Gore siempre está preguntándose por la fe y el amor y la lujuria, todo junto y a la vez, por sus diferencias. No podría existir el arte sin reexaminar su posición de fe. En el caso de este grupo, transfiguran imágenes y metáforas de diversas fuentes para achicar la distancia entre lo sagrado y lo profano. En la “Carta Atenagórica”, Sor Juana pone en evidencia lo lejos que estamos de Dios y en simultáneo, los esfuerzos humanos a los que nos convocamos para acercarnos.
Acá en Can Serrat atravesamos el umbral, de cierta forma: un portal de religiosidad. Los pedacitos2 del mundo dispersos se van congregando en la obra de cada unx. El arte no pide unidad total absoluta, sino, precisamente, volver a ligarse. Pienso en Caravaggio, por ejemplo. Era un rebelde que jamás siguió los preceptos de su época y sin embargo, su pincelada carga la pasión ¿cristiana? como ninguna otra. En varias iglesias de Roma y en el Prado se pueden ver sus cuadros, ¡una picardía perdérselos! Si sienten en el cuerpo lo que digo yo, es que están frente a una obra de arte: electricidad, atontamiento, fascinación. ¿Les suena conocido? Una vez un profesor nos dijo que el amor era una experiencia estética. Amor, búsqueda de belleza, religión: los tópicos de la banda de Basildon.
¿Cuál sería el antónimo de la misericordia? ¿La miseria? Creo que un buen oponente sería la exigencia. Por querer llegar a un lugar perfecto, nos olvidamos del proceso. De poner en la balanza todo lo que nos costó estar acá, los lazos que vamos enarbolando en el camino. Nos ponemos la corona de espinas solxs, no necesitamos de otro verdugo.
Quizás haya que encontrar el espacio sagrado para nosotrxs. Abrirle luz al sentimiento que llega y no renuncia. Aceptar la oscuridad y no ceder. Tener fe como acto primordial de compasión. No sólo con vos mismx, sino también y sobre todo, con todxs nosotrxs.
Les saluda espiritualmente,
Vera.
“Vos sabés lo que necesito cuando mi corazón sangra / Sufro la avaricia, un anhelo por alimentarme / De la misericordia en vos”. (Traducción propia). (Aunque también podría ser “alimentar / la misericordia en vos”, me gusta).
Escribo pedacitos e inmediatamente se me viene a la mente este poema de Gelman: https://www.poesi.as/jge79012.htm


